La incertidumbre se extiende a las remesas en 2021

Publicado por Equipo Editorial de Gelt Giro

Publicado el 30/03/2021


Las remesas sirven como indicador económico global y, como cualquier sector, sus predicciones han tenido que ser revisadas. En el escenario actual de impulso económico y recuperación por las vacunas, las remesas pueden ver un crecimiento o pueden mantener un estancamiento sin precedentes.

Si algo nos ha demostrado la pandemia de la COVID-19 es que no es fácil hacer predicciones. Cuando todo cambió a principios de 2020, las certezas saltaron por los aires y la incertidumbre se apoderó de todo, también de los organismos que prevén cómo marchará el mundo. Esto no es ajeno al mundo de las remesas, un indicador de primer orden que es revisado como señal del estado de la economía mundial.

En abril de 2020, el Banco Mundial se apresuraba a aventurar una caída del 20% en el intercambio de remesas respecto al año anterior debido al impacto de la pandemia.

Sin embargo, en octubre tenía que revisar esta cifra a la baja y señalar una reducción del 14% para finales de 2021 en relación a 2020: las remesas caerían un 7% en 2020 y un 7,5% en 2021.

Crisis sin precedente

Un reciente informe de Oxford Economics realizado junto a Western Union muestra cómo la balanza puede inclinarse en cualquier dirección según la evolución de la pandemia. Según apunta el estudio, la caída prevista por el Banco Mundial de un 14% sería algo sin precedentes en la historia reciente de los movimientos de dinero entre países. La mayor caída de los últimos tiempos corresponde a 2009, coincidiendo con la crisis financiera global, que supuso un 5% de descenso, pero rebotó el año siguiente.

El problema para medir la magnitud de la crisis actual y poder hacer predicciones precisas pasa por la falta de referentes. Si cualquier crisis genera una situación de desestabilización con consecuencias imprevistas, esta pandemia ha roto cualquier esquema previo e impide tener un espejo en el que mirarse.

El informe de Oxford Economics, sin embargo, señala dos elementos que pueden influir en un mayor o menor flujo de remesas: la subida del PIB en los países emisores de remesas y el mantenimiento de una alta demanda por parte de países en desarrollo por un menor ritmo de vacunación que permita la recuperación y por una menor capacidad de los gobiernos para estimular la economía.


Mejoras en países

En algunos países latinoamericanos el año ha comenzado con un saldo muy positivo en cuanto a las remesas recibidas. Es el caso de México que ha visto cómo en enero la llegada de remesas aumentaba un 25,8% respecto a enero de 2020, según datos del Banco de México .

Además de producirse más transferencias que el año anterior (9,61 millones frente a los 8,13 millones de enero de 2020), la cantidad emitida por remesa es superior. En concreto, ha pasado de US $ 322 dólares a US $ 343 cada envío. El mayor emisor de remesas a México sigue siendo EE. UU. y una de las causas de este aumento de remesas es el apoyo a los salarios en este país.

Otro país que también ha visto cómo este arranque de año viene acompañado de un aumento en la llegada de remesas es Colombia . El país andino ha alcanzado los US $ 795,7 millones en remesas en febrero , más que los US $ 563,8 millones que recibieron en enero. No solo eso, en comparación con febrero de 2020 el aumento es de casi US $ 300 millones ya que en aquel periodo las remesas que llegaron al país tenían un valor de US $ 506 millones.

La estabilización de la situación en EE. UU. también tiene impacto en la mejora de los datos en Colombia y apunta a una situación que mejorará a lo largo de este año. Habrá que esperar a la evolución de la economía y la normalización de la economía para comprobar si la tendencia sigue al alza o si se trata de un episodio esporádico.

La incertidumbre que arrastra el mundo desde 2020 se seguirá manteniendo en este año, pero hay motivos para el optimismo. Uno de los indicadores a tener en cuenta será el flujo de remesas entre países para comprobar si la economía sigue avanzando.