Finanzas sostenibles, la importancia de invertir en verde

Publicado por Equipo Editorial de Gelt Giro

Publicado el 22/01/2021


Las finanzas sostenibles están de moda. Rara es la marca que no tiene entre sus compromisos una serie de valores ambientales que pasan por la lucha contra el cambio climático y el reciclaje.

La sostenibilidad se ha convertido en uno de los factores más relevantes para las empresas en los últimos años. El compromiso ambiental ha pasado de ser una opción a una necesidad debido a una mayor demanda de los consumidores, pero también a una regulación cada vez más restrictiva que impulsa el respeto al medioambiente y la lucha contra el cambio climático.

Esta tendencia era previa a la pandemia del coronavirus. Ya a finales de 2019, el fundador del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab, escribía un manifiesto ante la Cumbre de Davos de enero de 2020 en el que entendía que el capitalismo tenía que superar el mantra de la maximización pura de beneficios para los accionistas. Su propuesta era que había llegado el momento de entender a las empresas como organismos que generan beneficio tanto a todos los actores implicados en su actividad (proveedores, clientes, accionistas, trabajadores, etc) como a la sociedad en la que está inmersa.

Previamente en agosto de 2019, Business Roundtable, organismo que reúne a los principales CEO de empresas de EE. UU, publicaba un comunicado en el que señalaba que el propósito de las empresas debe ir por ese mismo camino de generar beneficios a largo plazo a todos los implicados en forma de bienestar, sostenibilidad y prosperidad. Un año después, reafirmaban este compromiso actualizado con el factor de la pandemia del coronavirus y mostrando su implicación para fortalecer a las comunidades y proteger a los trabajadores.

Objetivos de Desarrollo Sostenible

Estas tendencias son la consecuencia de un cambio en la forma de entender la forma de hacer negocios que se viene gestando en la última década. El punto álgido de este debate público culminó con la implementación de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible por parte de la ONU para sustituir a los Objetivos del Milenio y marcar la senda de actuación de gobiernos, empresas y sociedad hasta 2030.

Esta hoja de ruta se enmarca en las tres dimensiones del desarrollo sostenible: social, ambiental y económico. Los 17 objetivos guían la acción para generar prosperidad en las comunidades al tiempo que se protege y se cuida el medioambiente

Criterios ASG por unas finanzas sostenibles

Las tres dimensiones del desarrollo sostenible y ambiental también han marcado un nuevo estándar para orientar la inversión hacia negocios y empresas respetuosas. Son los criterios ASG (Ambiental, Social y de Gobernanza) que marcan una serie de pautas que deben cumplir las empresas para considerar que cumplen estos requisitos.

Se calcula que el 80% de los fondos de inversión van a incorporar estos criterios en los próximos años y su potencial se estima en 26 billones de dólares para la economía global. En lo ambiental, se basan en el desarrollo de energías renovables, la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y la reducción de la contaminación por el uso de productos químicos. El aspecto social tiene que ver con el impacto en las comunidades que se ven afectadas por la actividad de la empresa y por el trato que da a los trabajadores. Finalmente, el componente de gobernanza se define por la actividad empresarial y por la rendición de cuentas y transparencia.

Tras la COVID, llega lo verde

Si bien la tendencia hacia la sostenibilidad ya era una realidad, la pandemia de la COVID-19 ha acelerado el proceso. Es llamativo el caso de la Unión Europea que ha creado el Plan de recuperación tras la pandemia NextGenerationEU dotado en 1,8 billones de euros para reconstruir la economía europea. Un tercio de estos fondos irán destinados a proyectos de lucha contra el cambio climático y el fomento de prácticas sostenibles.

Una de las máximas que se han planteado en este plan para recuperar la economía europea es que la salida de la crisis debe estar basada en una modernización de la industria hacia procesos de digitalización que tenga también presente la formación de trabajadores en nuevas habilidades. Todo ello sumado a la idea de renovar el parque industrial y generar oportunidades para la economía verde.

Los tiempos están cambiando y cada vez más tanto empresas como inversores son conscientes de la necesidad de invertir en verde. Cuidar del medioambiente, hacer las ciudades más habitables, pensar en los residuos y en el consumo de proximidad serán las tendencias que marquen la forma de hacer negocios en esta década. ¿Estás preparado?